Usted apoyó a Llamazares en las Asambleas de 2001 y 2004. ¿Se arrepiente?
Esto no es así. Ostensiblemente, fui de número dos en la candidatura de Gaspar Llamazares, pero deje que explique algo. En 1997 hubo una cena cerca de Telecinco, en El Jardincito, en la que planteé mi dimisión. A dirigentes cercanos como Paco Frutos, Víctor Ríos, Antonio Romero, Rosa Aguilar, Mariano Santiso, Felipe Alcaraz y a alguno más les dije que quería irme. Estaba un poco harto de muchas cosas. Ellos dijeron que no, menos uno, Manuel Monereo, que entendió mis razones. No me hicieron caso pero empecé a preparar mi sucesión, que era doble: la del PCE y la de IU. Consulté con dirigentes y he conservado sus respuestas a cinco preguntas que les hice un verano. Tuve reuniones en la Fundación de Investigaciones Marxistas y allí se fue perfilando con un consenso amplio las personas que podían aspirar a la sucesión, que eran las siguientes: Gaspar Llamazares, Felipe Alcaraz, Francisco Frutos y Joan Ribó. En el PCE fue como una seda y en la de IU hubo un consenso en torno a Gaspar; fui a Asturias a comunicárselo pero ocurrieron una serie de hechos. Mi operación coincidió con la designación del candidato a las elecciones y a partir de ahí empieza una cierta tensión y se rompió el consenso. Yo le apoyé –enfrente tuve a Paco Frutos- porque fui consecuente con el compromiso que adquirí. Después ya no.
¿Le parece normal que tras los resultados Llamazares haya decidido no renunciar a su escaño? ¿Qué hubiera hecho usted?
No entro en motivaciones. Ha sido el candidato y tiene su escaño. Lo que yo hubiese hecho es irrelevante. Lo importante para él es que nadie le ha dicho que no.
Ocurren cosas extrañas en IU. ¿Cómo se entiende que una dirigente como Rosa Aguilar afirme que vota al candidato de otro partido y no pase nada?
Es un hecho chocante. Pero algo así, en una situación de excepcionalidad y de vacaciones a la legalidad interna, colocado junto a otros acontecimientos como elegir cargos saltándose los estatutos o adecuar los estatutos a situaciones concretas, resulta que es un eslabón más en una cadena poco edificante.
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Entrevista a José Antonio Labordeta en lademocracia.es:
"La ley de partidos fue creada para y contra HB"
¿Cómo ves y qué opinas sobre la situación política existente hoy en día en Euskal Herria?
Es muy complicado. Para mí es como meterte en un campo de minas. Resulta muy complicado, y difícil, explicar y entender lo que ocurre, sobre todo si no vives ahí. Partiendo de que no vivo ahí, me parece que hay una línea muy dura por parte de ETA, ojalá que esté equivocado. También hay, por supuesto, una cerrazón por parte del Gobierno central y del PSOE, rodeado de fuerzas muy centralistas, tanto el propio gobierno como el partido. Lo hemos visto y comprobado con lo que ha pasado con los estatutos de autonomía, también con la reforma del Estatuto Catalán, ... Es una situación muy difícil de entender y explicar. Y ello a pesar de que he estado 8 años en el Grupo Mixto del Parlamento (español) con Begoña Lasagabaster, diputada de EA (Eusko Alkartasuna/Solidaridad Vasca) y también 4 años con Uxue Barkos, de NaBai (Nafarroa Bai)... Todo lo que yo diga (sobre Euskal Herria y la situación actual) es pura utopía, no lo entiendo y por éso, lo mejor es no opinar.
¿Cuál es la situación actual, en Aragón, después de que la Chunta Aragonesista haya perdido la representación parlamentaria que ha tenido en las últimas legislaturas?, ¿a qué crees que se ha debido esa pérdida o descenso electoral?
Excepto NaBai, todos los partidos nacionalistas (EA, PNV, BNG, ERC... incluso CiU a pesar del discurso que intenta mantener y defender) han bajado, fundamentalmente como consecuencia del bipartidismo surgido por miedo al PP, y quizás también, no se sabe, si por cansancio de la gente respecto al nacionalismo. La Chunta cuenta con unos 40.000 votos fijos que retiene y mantiene a lo largo de las distintas legislaturas. En la anterior (2004-2008) CHA obtuvo 90.000 votos, debido sobre todo a nuestra oposición frontal al trasvase del Ebro y a las movilizaciones masivas que impulsamos contra la guerra y ocupación de Irak; la gente pensó que la Chunta tenía más coherencia que el PSOE en ambas cuestiones. Además, nos han dado muy duro por nuestra actuación e intervenciones municipales en el Ayuntamiento de Zaragoza.
¿Cómo ves, ahora mismo, el resurgir de la polémica y el debate en torno a la monarquía y la República?, ¿cuál es tu opinión y punto de vista sobre la Federación o Confederación de Pueblos Ibéricos, como pretendida solución y alternativa a los problemas territoriales del Estado español?. ¿Y acerca del referéndum de Autodeterminación en Euskal Herria, Països Catalans, Galiza, o cualquier otro pueblo que lo planteara?
La disyuntiva, ahora, entre monarquía y República es complicada. Parece y aparenta que una mayoría de españoles están tranquilos y más o menos a gusto con este rey «republicano» que tenemos. Pero, así y todo, creo que este sistema se acaba, el propio sistema no tiene ningún interés en continuar con la monarquía, y la Historia los va a fundir, aunque no sé si yo llegaré a verlo.
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