martes 21 de noviembre de 2006

Homofobia ¡STOP!

(En respuesta al artículo “El homófobo”, publicado por Nuria Van der Berghe en el diario “El Pueblo de Ceuta” el martes, 24 de octubre de 2006)

CARTA ABIERTA A LA “SEÑORA” NURIA VAN DER BERGHE
(Con perdón de todas las damas que sí son dignas de tan honroso título)


(In)Estimada “señora”:

Ante todo agradecerle sus esfuerzos por continuar día a día con sus escritos, que lejos de perturbarnos iluminan nuestras vidas cual mismísima aparición de su admirado héroe Monseñor Escriva de Balaguer. Con plumas (referido al instrumento para escribir, no se me asuste, querida) tan descaradas e irrespetuosas como la suya la ciudadanía tiene la oportunidad única e irrepetible de acceder en cómodos plazos al antidemocrático pensamiento de las mentes más reaccionarias y retrógradas de este país.

Concretamente quiero trasmitirle mi modesta opinión acerca de su artículo titulado, tan apropiadamente, “El homófobo” que usted publicó hace un mes en un periódico ceutí (no sabemos si en un intento de describirse sinceramente a sí misma). Conociendo de antemano otras de sus perlas literarias contra el colectivo LGTB, en esta ocasión debo felicitarla: cada uno de sus artículos logra superar con creces en insultos, faltas de respeto y demás ofensas varias a su artículo anterior. Desgraciadamente sus actitudes intolerantes e intransigentes no han cambiado y sigue dirigiendo sus dardos (cargados de ira, odio y desprecio) contra toda persona diferente a usted y que no comparta sus postulados católicos-apostólicos-romanos-hómofobos. Sorprendentemente acusa, en dicho artículo, a gais y lesbianas de irrespetuosos cuando es usted misma la primera en perseguir fanáticamente la diferencia y la diversidad atacando directamente los más elementales valores democráticos. ¿Será que se siente usted incómoda al vivir en democracia?

Muy a su pesar y por mucho que usted diga misa en latín, la sociedad española de hoy es más democrática, abierta, plural y tolerante (auque algunos de sus miembros continúen viviendo en las profundidades de las cavernas de Atapuerca). Atrás quedaron siglos de discriminación y represión a homosexuales. La tristemente famosa Ley de Vagos y Maleantes del Caudillo cumplió hace varias décadas su caducidad y en la actualidad vivimos en un país que avanza decididamente en la conquista de los derechos de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales. Maricas y tortilleras, como a usted gusta etiquetarnos, existimos y existiremos siempre, para su desgracia. Somos ciudadanos, como todos los demás, que vivimos, trabajamos, soñamos, sentimos y amamos. Independientemente de si en una misma cama se encuentran Pablo y David, María y Julia o Laura y Jorge, homosexuales y heterosexuales tenemos los mismos deberes y, por justicia, los derechos deben ser los mismos también. Imagino que estos razonamientos no se convertirán en razones de peso para que el colectivo LGTB de nuestro país logre conseguir sus simpatías, pero al menos exigimos firmemente el respeto que merecemos como personas y como ciudadanos de un estado democrático.

Usted intenta vilmente justificar la discriminación y la violencia contra homosexuales por actuar libremente y mostrar en público su condición sexual. Le parece escandaloso que dos personas del mismo sexo exhiban muestras de su amor sincero, pero estoy seguro de que no le produce tanta indignación y estupor el hecho de que numerosos pastores de su Santa Madre Iglesia aparezcan a diario en los medios de comunicación acusados de abusar sexualmente de inocentes niños indefensos. Conocemos sobradamente que la intolerancia y la hipocresía siempre han sido rasgos característicos de este intransigente sector de la sociedad (al que usted hace gala de pertenecer) que mantiene una santa cruzada contra la igualdad de gais y lesbianas, pero nos resistimos a soportar estos constantes ataques contra nuestra dignidad. El ser humano avanza y progresa, y con él la sociedad. Usted y sus semejantes deberían recordar ésto y asumir, de una vez por todas, la diversidad racial, sexual, religiosa y cultural como un factor enriquecedor. En el Estado español hoy estamos más cerca de la igualdad formal plena de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales, ahora es el momento de luchar contra la homofobia/transfobia y por la igualdad social del colectivo LGTB. Sabemos que en esta lucha por la igualdad y la libertad tendremos siempre enfrente a aquellos que se aferran a la tradición y a la religión para coartar los derechos de gais y lesbianas, pero esto no nos desalienta en absoluto. Con signos de homofobia tan claros y evidentes como los aparecidos en su artículo gais y lesbianas reforzamos nuestros argumentos y reafirmamos nuestro compromiso con la igualdad y con la lucha contra la exclusión y la discriminación.

Para concluir le trasmito mi invitación a que se retracte de sus ofensivos insultos contra la comunidad LGTB y a que respete la condición sexual de numerosos ciudadanos que merecen el mismo, o incluso más respeto que usted. Observar a dos chicos cogidos de la mano, besándose o entrelazando sus miradas a usted le causa estupor y hace que se le atragante su tostada matinal, sin embargo a mí lo que me hace enfermar son sus actitudes homófobas que producen en mí descomunales nauseas y vómitos. Mi malestar se me pasará tarde o temprano sin medicación. Su situación es más alarmante. La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí que lo es. Consulte urgentemente a su farmacéutico.

Alberto Hidalgo Hermoso

El artículo de Nuria Van den Berghe sobre el que escribo puede leerse en la siguiente dirección web:
*Este artículo ha sido publicado en varios medios de comunicación digitales y redes de información alternativa como:

-Kaos en la red:

-Periódico La República
-Blog de Jaume d'Urgell

miércoles 8 de noviembre de 2006

El ascenso de la ultraderecha en Bélgica

El pasado domingo Bélgica celebró elecciones municipales y confirmando los pronósticos quedó al descubierto el ascenso de la extrema derecha en este país europeo. La coalición liberal-socialista que ejerce actualmente el gobierno belga sufrió un duro varapalo y tanto socialistas, como liberales redujeron considerablemente su porcentaje de votos. Por el contrario la democracia cristiana (CDV) y la ultraderecha (VB) aumentaron de forma notable su representación municipal en numerosas localidades de Bélgica. En estos comicios electorales quizás el factor más relevante fue el papel jugado por la extrema derecha, y más concretamente por el partido Vlaams Belang (Interés Flamenco) que consiguió un 12% de voto superando considerablemente sus resultados en las elecciones anteriores. Este partido que se define como nacionalista e independentista flamenco representa el modelo ultraderechista de otros partidos europeos (como el Front National de Le Pen en Francia) y centra su discurso en el rechazo a la inmigración ilegal. De marcado carácter racista y xenófobo combina una ideología ultraliberal en lo económico con otra ultraconservadora en lo social.

El nuevo panorama político de Bélgica recrea la situación que viven muchos países europeos en la actualidad al contemplar como las propuestas de la extrema derecha calan en la sociedad. Podemos comprobar como el modelo político y social de Europa entra en crisis y como comienzan a ser tenidas en cuenta algunas soluciones, en ocasiones extremistas, a los problemas que afectan a los ciudadanos europeos. Uno de estos problemas centrales es, sin lugar a dudas, la inmigración. La llegada masiva de inmigrantes a los países de Europa huyendo del hambre y la miseria ha producido reacciones diversas, pero el control de la inmigración ilegal se hace necesario para una amplia mayoría. Frente a esta situación y aprovechando la coyuntura política los partidos europeos de ultraderecha han unido a sus discursos escasamente democráticos intolerantes actitudes de racismo y xenofobia. La ultraderecha europea ha sabido canalizar de forma fanática y violenta el rechazo social a la inmigración para obtener rédito electoral y conseguir un hueco en los bipartidistas sistemas políticos europeos. La crisis cultural, el aumento del paro y el deterioro de los servicios públicos son algunos de los problemas que se ven causados por la inmigración. El extranjero se ha convertido en el primer enemigo y en el chivo expiatorio de los problemas del sistema capitalista y neoliberal.

Con el auge de la ultraderecha se ve atacado frontalmente el modelo de una Europa social, pacífica y democrática que se definió a lo largo de la historia y los valores que la han inspirado y la inspiran, como la libertad, la igualdad, la paz, la tolerancia, el progreso… En un futuro no muy lejano Europa deberá afrontar las consecuencias del ascenso de la extrema derecha. Las contradicciones y problemas del sistema neoliberal provocan que los ciudadanos desencantados adopten posturas cada vez más radicales en la búsqueda de soluciones y la ultraderecha encontrará en esto una buena conexión a su discurso fanático y exaltado. Con sus actitudes de marcado carácter violento las democracias europeas corren el riesgo de ser gravemente deterioradas por la crispación y la división social que producen este tipo de partidos políticos. Unido a esto, escasos son los factores que los partidos políticos de extrema derecha podrán aportar al avance y progreso de los países europeos, sus actitudes racistas y xenófobas marcarán el rumbo de la Unión Europea, como es el caso de su rechazo a que Turquía se convierta en país miembro de la UE, y de los sistemas democráticos, como el retroceso en materia social que supone su oposición a los matrimonios homosexuales, el aborto o la eutanasia. Sin lugar a dudas el ascenso de la ultraderecha marcará un antes y un después en la historia de Europa.

Alberto Hidalgo Hermoso

*Este artículo ha sido publicado en varios medios de comunicación digitales y redes de información alternativa como:

-Rebelión:

-Información Alternativa de Extremadura:
http://infoalternativaextremadura.blogia.com/

-El Periódico de Extremadura:

Víctimas del olvido

Víctimas del franquismo, víctimas del tiempo, víctimas del olvido...
Algunos proverbios milenarios afirman que para la creación de algo nuevo es necesaria la destrucción de lo anterior. Lo que no recogen estos proverbios es si lo novedoso debe ser o no más positivo que aquello que le antecedía. Un 18 de julio, tal día como hoy, nuestro país vivió un brutal golpe de estado encabezado por el General Franco y sus secuaces que dio al traste con los avances y progresos conseguidos durante la II República, y que después de una cruenta guerra civil instauró un nuevo sistema de miedo y represión. El golpe del 18 de julio puso fin a varios años de importantes cambios y reformas, pero lo más importante, destruyó los sueños e ilusiones de miles de ciudadanos que pusieron en un sistema legítimo y democrático como la república sus únicas esperanzas para abandonar el retraso y la miseria. Estos mismos heroicos ciudadanos que lucharon en las trincheras contra el fascismo y por la democracia fueron luego vencidos y despojados de su libertad. El miedo, la represión, el silencio obligado, el exilio… marcaron sus vidas durante el franquismo y aún hoy todos los defensores de la democracia y el progreso tenemos una gran deuda con ellos.

A partir de 1939 con la derrota en la contienda civil llegó para los luchadores republicanos el principio del fin. Las cárceles, los cementerios o el exilio, para los menos desafortunados de esta tragedia, fueron sus destinos. Los penales se llenaban de condenados, las fosas comunes acogían los cuerpos de los miles de asesinados y los caminos hacia Francia eran invadidos por la huída de los exiliados, muchos de los cuales ya no volverían a ver su país y sus familias. El fascismo había triunfado con la ayuda de Hitler y Mussolini y la muerte perseguía a los defensores de la democracia y la libertad.

Durante la dictadura franquista las víctimas de esta sinrazón fueron obligadas a seguir cumpliendo su condena. Ni el perdón ni la misericordia prometidos por el Caudillo llegaron jamás y por el contrario se intensificó la persecución contra todos aquellos que habían permanecido leales a la república. De nuevo más odio, represión, detenciones, torturas, penas de muerte…, mientras que miles de luchadores, aunque ya vencidos, seguían manteniendo vivos en sus corazones los ideales de libertad, igualdad y progreso.

Cuarenta años transcurrieron de continua represión, pero también de infatigable resistencia y lucha clandestina y la muerte encontró por fin al Caudillo. Sin embargo la caída de la dictadura y la transición democrática no supusieron un reconocimiento para aquellos que habían muerto y luchado por el régimen republicano. Los pactos de silencio y la política de reconciliación nacional hicieron que todo intento de recuperación de la memoria histórica fuera interpretado como un afán por reabrir viejas heridas y sembrar confrontación entre los españoles. Todo esto unido a la traición de importantes partidos de izquierda al renunciar a la república como forma de gobierno y al aceptar al monarca impuesto por Franco condenó de nuevo a las víctimas del franquismo. En esta ocasión no fue una condena dictada en tribunales de guerra por generales fascistas, esta condena dolía mucho más, era la condena al olvido y al silencio. La tan ansiada democracia no supo responder a los que tanto habían luchado por ella y las fosas comunes de tantos luchadores fue cubierta por más y más tierra de olvido.

En la actualidad, cuando se cumplen 75 años de la proclamación de la II República española y 70 años del criminal golpe de estado del General Franco, ha llegado el momento de reflexionar, de volver la vista atrás, de recordar nuestro pasado y rescatar los ideales democráticos por los que tantos lucharon durante la contienda civil y el franquismo. Han transcurrido ya muchas décadas desde que la barbarie mostrara su disfraz más cruel con una guerra fratricida, entre hermanos, pero aun no podemos decir que las heridas estén completamente sanadas. Hay todavía un bando que tiene a muchos muertos olvidados en las tapias de los cementerios, en las cunetas de las carreteras, en las fosas comunes. Hoy debemos rescatar a nuestros muertos del olvido y reparar la dignidad de aquellos que lucharon por la libertad, la igualdad, el progreso. Por justicia la sociedad actual debe hacer un esfuerzo por recuperar la memoria histórica de nuestro pasado más reciente y saldar la deuda que tenemos con los que defendieron la democracia frente al fascismo y la reacción. Y después de tantos años de olvido no hay ni habrá mejor forma de homenajear y recordar a estos heroicos luchadores que siguiendo sus pasos en la construcción de un mundo más libre, justo e igualitario.

Alberto Hidalgo Hermoso

*Este artículo ha sido publicado en diversos medios de comunicación digitales y redes de información alternativa como:

-InSurGente:

Monarquía vs República

Ayer, navegando por la red, llegó a mí una encuesta internauta titulada: ¿Monárquico o Republicano?. Como todos ustedes sabrán, este tipo de encuestas representan un recurso útil que puede ser utilizado por todos los ciudadanos para reflexionar sobre que forma de gobierno respaldan los españoles. En esta encuesta habían participado 5823 personas que desearon expresar su opinión sobre este tema. Analizando los datos minuciosamente observé la gran mayoría republicana que allí se hacía presente. En efecto, para sorpresa de muchos, los republicanos representamos un 65.16% (3794 personas), frente a la minoría monárquica e indiferente apreciada, de un 26.86% (1564 personas) y de un 7.99% (465 personas) respectivamente. Estos resultados me hicieron recordar las importantes movilizaciones ciudadanas de las que hemos sido participes directos en defensa de nuestros derechos como ciudadanos. En ellas hemos podido comprobar como está prendiendo el ideal republicano entre la ciudadanía, hasta el punto de que la reivindicación de la república está cada vez más presente en todos los actos, y concretamente en la presencia masiva de la bandera tricolor, símbolo de la lucha del pueblo español por su libertad, que vuelve a tomar las calles de nuestro país. Sin embargo, el Gobierno actual y los poderes políticos responden a las demandas de los ciudadanos con el desarrollo de un programa legislativo profundamente reaccionario, con actitudes autoritarias que limitan, cuando no niegan y reprimen el ejercicio de los derechos democráticos elementales. Cuando se cumplen varias décadas de la Constitución de 1978 aflora su carácter limitado que impide afrontar los principales problemas a los que se enfrenta el Estado español desde una perspectiva democrática y participativa. Con respecto a todo esto, lo más democráticamente correcto sería promulgar un referéndum para que sea el pueblo soberano quien decida el modelo político que desea, Monarquía o República, y a partir de esto adoptar un forma de gobierno, con carácter democrático, popular y federal, como único marco posible para el desarrollo de la democracia y de las libertades que todavía hoy se nos niegan indirectamente.

La República fue, es y será una alternativa válida en todos los ámbitos para avanzar hacia la plena soberanía de nuestro pueblos erradicando para siempre los privilegios provinentes de clase y para lograr que se haga realidad el ideal de Libertad, Igualdad y Fraternidad que todos anhelamos.

Alberto Hidalgo Hermoso

Esencia de una vida revolucionaria

Como amante de la literatura de calidad solo puedo llenarme de plena admiración ante la vida y obra de nuestro poeta Miguel Hernández, un poeta para la historia. He aquí mi sentido homenaje a este escritor que supo compaginar los intensos acontecimientos que vivía la historia de nuestro país con su creatividad, sus ilusiones, sus sentimientos.

Miguel Hernández, la figura más atractiva de la Generación del 36, entraña una gran relevancia por su creación literaria indiscutiblemente extraordinaria, pero también por su personalidad, por la constante lucha por unos ideales que emanaron directamente de lo más profundo de su corazón. Miguel Hernández, donó sus amplias cualidades literarias y toda su vida a unos ideales por los que lucho hasta su muerte. No solamente entregó toda su persona, sino que también su creación lírica se utilizó como arma de denuncia, como testimonio vivo e instrumento de lucha entusiasta, silenciosa y desesperada. Este poeta y dramaturgo español, fue uno de los muchos ciudadanos españoles que presenciaron la época más oscura de la historia de España. Su vida fue una de las tantas que quedaron desoladas al paso de una contienda fratricida que sembró el odio y la muerte a lo largo y ancho de nuestro país. Frente a todas las dificultades, obtuvo fuerzas y energías heroicamente para componer sus magníficas obras en medio de un ambiente violento y crispado que desenlazó con una ruptura entre españoles, con la división de un país. Sus obras se ambientaron principalmente, en una sociedad inconformista y revolucionaria que soñaba poder cambiar el rumbo de la historia con sus esfuerzos y buenas intenciones. Sus profundos ideales, fundamentados en la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad, labraron su futuro, un futuro dramático que acabó con su vida en unas condiciones indignas para un ser humano.

En definitiva, podemos describir a Miguel Hernández como una persona romántica, ilusionada, reflexiva, original, espontánea..., como reflejo de su propia existencia, frecuentemente amenazada por los turbios episodios históricos que en persona presenció. Su poesía apasionada en ocasiones hasta la desesperación, serena en otras hasta el desaliento; humana y verdadera siempre, ha hecho de este poeta un claro símbolo para las jóvenes generaciones de las últimas décadas. Miguel Hernández ha representado y representará la figura del poeta de la libertad, del poeta humano herido por el amor, por la muerte, por la vida...

Alberto Hidalgo Hermoso

Joven, imagina...

Joven, estudiante, imagina porque la Sociedad de la Imaginación ha llegado a Extremadura…

Imagina una escuela pública. Imagina una escuela para todos los ciudadanos. Imagina que no se siguen dando clases en instalaciones deterioradas y no acondicionadas. Imagina que la educación privada no roba fondos a la educación pública. Imagina que los intereses empresariales no influyen en nuestra educación. Imagina que aumentan las cuantías de las becas. Imagina la gratuidad de nuestros libros de texto. Imagina una escuela de calidad. Imagina que no existe el fracaso escolar. Imagina una escuela con nuevas tecnologías. Imagina aulas sin masificación. Imagina que no faltan plazas en los centros públicos. Imagina que existe personal escolar cualificado y especializado. Imagina una escuela democrática. Imagina que inmigrantes y discapacitados pueden integrarse totalmente en la escuela. Imagina que podemos defender nuestros derechos libremente. Imagina que podemos declararnos en huelga sin miedo a represalias. Imagina que no nos cierran las puertas durante los recreos. Imagina que no se producen en la escuela discriminaciones por razón de raza, sexo o religión. Imagina que la represión no es utilizada para solucionar problemas de convivencia. Imagina una escuela laica. Imagina que la religión está fuera de la escuela. Imagina que las creencias forman parte del ámbito personal. Imagina que el Estado rompe los concordatos con el Vaticano. Imagina que se eliminan las subvenciones estatales a la Iglesia. Imagina una escuela participativa. Imagina que podemos participar activamente en las decisiones de nuestros centros educativos. Imagina que no nos silencian en los consejos escolares. Imagina que no somos objetos electorales de los grandes partidos políticos. Imagina que no nos manejan como meras fichas de ajedrez. Imagina que se nos toma en cuenta, que somos los verdaderos protagonistas de nuestra educación…

Imagina que no estamos condenados a la precariedad y al trabajo basura. Imagina que nuestro porvenir no está hipotecado a las grandes empresas multinacionales. Imagina que luchamos junto a los trabajadores para cambiar nuestro oscuro futuro. Imagina que los jóvenes tenemos la suficiente fuerza y rebeldía para seguir luchando. Imagina que algún día nos despertamos, abandonamos nuestro intenso letargo y somos capaces de luchar por lo que ahora imaginamos…

Alberto Hidalgo Hermoso