Esta semana hacemos escala en Cuba antes de volver a Sudamérica para charlar con Alberto Roque, activista gay de esta isla caribeña. Alberto trabaja como médico internista especializado en la atención integral a personas transexuales y educador en derechos humanos. Es miembro del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual) desde 2003 y coordina su sección sobre Diversidad Sexual. En diversas ocasiones ha representado a su institución en las reuniones de ILGA-LAC y en otros foros internacionales.A: ¿Qué representa la figura de Mariela Castro, Presidenta del CENESEX, para el movimiento LGTB cubano?
AR: Ante que todo pienso que en Cuba no existe en estos momentos un movimiento LGBT como tal. Falta aún tener una conciencia colectiva más amplia de las personas LGBT en cuanto al reconocimiento de nuestros derechos y de cómo encauzar nuestros objetivos para lograr cambios en las políticas sociales, que nos protejan de la discriminación por orientación sexual e identidad de género, aún presente en la sociedad cubana y dentro de la propia comunidad LGBT. Los discursos públicos sobre estos temas actualmente tienen mucho de catarsis y se centran en la necesidad de espacios para el ocio y el esparcimiento. Sin embargo, en los debates notamos que el discurso ha ido cambiando progresivamente, al menos se evidencia una discreta tendencia a analizar aspectos medulares sobre los problemas que enfrentamos las personas LGBT.
Mariela Castro representa la esperanza, es admirada por la gran mayoría de las personas LGBT, incluso por muchos que se muestran más escépticos con el trabajo que estamos realizando el CENESEX y el resto de instituciones. Ella es una mujer valiente, que no se detiene, a pesar de las resistencias que sufre y de las cuales he sido testigo. Su profesionalidad, su creatividad y su alto sentido de justicia social y su capacidad de crear alianzas son admirables.
Mucho se habla también de sus apellidos. En mi opinión ella es heredara y continuadora del gran trabajo desarrollado por su madre, Vilma Espín Guillois, a favor de las llamadas minorías sexuales. Sobre este tema no se habla mucho en público, pero existe información documentada que avala lo anterior. Mariela sigue su propio estilo y lo aplica a las condiciones históricas concretas en las que ha tenido que desarrollar su trabajo.
A: Aparte del CENESEX, ¿existen en Cuba otras organizaciones que trabajen por los derechos de las minorías sexuales?
AR: Sí, también están el Centro Nacional de Prevención para las ITS-VIH-Sida y su proyecto Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), la Federación de Mujeres Cubanas, que recientemente está coordinando actividades con la Red de mujeres lesbianas Oremi, el Centro Memorial Martin Luther King, cuyos especialistas están realizando un interesante trabajo de acompañamiento pastoral a las personas LGBT y a sus familias, y también la Unión Nacional de Juristas de Cuba y el Proyecto por una Cultura de Paz Palomas, entre otros. El trabajo realizado por el CENESEX, en lo particular, no sería posible sin la colaboración de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el Ministerio de Cultura, el ICAIC, la Asociación “Hermanos Saíz” (AHS), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y el apoyo del mismo Partido Comunista de Cuba (PCC).
A: Actualmente, ¿cuál es la situación legal de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales en Cuba?
AR: En Cuba la homosexualidad se despenalizó en 1979, aunque en 1987 se incluyó la ostentación pública de la homosexualidad dentro del delito de escándalo público en el Código Penal. Sin embargo, en 1997 se eliminó toda referencia a la homosexualidad de las leyes, con las modificaciones que se realizaron al Código Penal en ese año.
Ya se realizaron las propuestas legislativas para un proyecto de ley de identidad de género que, de aprobarse, reconocería los derechos plenos de las personas transexuales, incluyendo el cambio de identidad en los documentos registrales aún cuando la persona en cuestión no sea sometida a la cirugía de reasignación sexual. También esta pendiente la discusión para su aprobación por el Parlamento Cubano de las modificaciones del Código de Familia, que incluye el reconocimiento de las parejas del mimo sexo y redefine el concepto de familia y de la patria potestad, entre otras propuestas.
También estamos trabajando con la Policía, mediante un programa educativo y de capacitación que persigue detener el acoso arbitrario a las personas LGBT, sobre todo a las personas transgénero, a las que en ocasiones se les aplican los artículos contenidos en el TITULO XI: El Estado Peligroso y las Medidas de Seguridad del Código Penal Cubano. Estas acciones arbitrarias se basan en muchos casos en los prejuicios y el desconocimiento sobre la realidad de las personas transgénero de algunos agentes del orden.
A: ¿Cuáles son los principales retos del movimiento LGTB cubano en esta etapa de cambios políticos en el país?
AR: La comunidad LGBT en Cuba aboga por el reconocimiento de las parejas de hecho y el derecho a la adopción, con los mismos derechos que el matrimonio heterosexual, la creación de sitios de encuentros LGBT (en los que también sean bienvenidas las personas heterosexuales), el fin del acoso de las fuerzas policiales hacia las personas LGBT…
También se aboga por el tratamiento adecuado de los temas LGBT en los medios de difusión, que aunque muestran avances, todavía no visibilizan esta problemática suficientemente. Aún queda mucho por hacer en los temas de la homofobia intrafamiliar y escolar, así como la discriminación por orientación sexual e identidad de género en los puestos de trabajo.
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